Crónica Viaje Guinea – Maria José Alfaro

Crónica Viaje Guinea – Maria José Alfaro


Es curioso por qué después de un viaje así me cuesta escribir toda la lluvia de emociones y sensaciones recibidas.
 

 

El Principito decía que «lo esencial es invisible a los ojos» y que razón tenía.
Descubrir como se puede ser tan tan feliz cuando no se tiene nada… era invisible a mis ojos.
El desapego a lo material e incluso a lo personal, la ayuda incondicional, la alegría, esas miradas llenas de vida y esas sonrisas sin forzar… Nunca lo había visto hasta este momento.
Me encanta cerrar los ojos y recordar el despertar en la aldea… Comenzar a trabajar escuchando como todos saben nuestros nombres y nos dan los buenos días… Los niños esperándonos en la puerta para venir detrás de nosotras, cogernos de la mano, olernos, deseando que les pidiéramos algo para poder complacernos, verles como se peleaban por estar más cerca de nosotras, escucharles repetir palabras que nos oían… Todo esto es una ofrenda de cariño recibido durante todo el viaje.
Son muchas las actividades que hemos hecho con ellos, y muchos los ratos compartidos con los niños, cada momento era único, no había prisa por terminar nada… El tiempo allí, son horas compartidas, no un «chicle» que hay que estirar día tras día y en el que hay que embutir tantas actividades.
Jugar con un balón, pintar un dibujo, hacer una pulsera con bolitas… Son cosas que hemos hecho con todos ellos incluso con los más chiquitines…
Pero luego había un grupo de chavales con los que hemos podido compartir más cosas.
Bambe, Bocar, Canyaya, Correa y a veces el más pequeño, Daniel nos han acompañado, ayudado y enseñado mucho.
Cantar con ellos, bailar… era muy divertido, sonrío al recordarlo.
Susana les enseñó como utilizar las botellas como semilleros de moringa y ellos sin pensarlo se pusieron manos a la obra.
Ellos junto con nosotras, hicieron parte del trabajo de sensibilización sobre los beneficios de la moringa yendo casa por casa, repartiendo semillas a las familias.
No puedo dejar de agradecer a Miradas al Mundo la oportunidad y el regalo tan grande que me ha dado. María… eres una esencia, tu trabajo es infinito, justo y lleno de generosidad. A tu lado he comprendido el significado de esa palabra, tan bonita, GENEROSIDAD.
 
Y por supuesto, Djerga, una persona con la que puedes estar horas y no dejas de aprender, de reír y de sentirte querida. Infinitamente cariñoso y con un corazón lleno de buenos sentimientos. La mezcla María y Djerga… Ufff. Esa complicidad tan grande trasladada al trabajo es maravillosa y el resultado es la bomba.
Hay un pedazo de África que ya no está allí, está en mi interior, sin querer me he traído mucho más que vivencias y recuerdos. Tengo un tesoro que no puedo dejar de compartir desde que he vuelto y es «lo esencial que es invisible a los ojos», esa «mirada al mundo», diferente.
 
María José Alfaro.