Luchando contra Goliat

Luchando contra Goliat

En ocasiones pienso que me ha traído hasta aquí,  y si esto no es una locura. Siento que lucho contra Goliat, hay tantísimo por donde empezar que es interminable, me da miedo que esto se me vaya de las manos porque todo se convierte en un sin parar, si te adentras en el bosque nunca veras el final.

En espera de firmar un protocolo con el Ministerio de Salud,  para poder contratar un médico que pase consultas en las aldeas por lo menos dos semanas cada dos meses, abrimos el dispensario medico para problemas básicos.  Atendemos nuestros primeros casos de hongos, tan frecuentes en los niños principalmente y al mismo tiempo aprendemos de sus remedios caseros en ocasiones mucho más eficientes.

Ayer tuvimos a Celeste que tenía una ulcera en la pierna tremenda por un corte mal curado, estas heridas termina muchas veces en osteomelitis y produciendo problemas en el hueso. La piel africana cicatriza muy mal y cada herida se convierte si no hay atención inmediata en un mundo para curar.

 

Pero la historia que os quiero contar, la que me ha hecho reflexionar de nuevo en la brutal diferencia que hay entre el desarrollo de unos países y otros, en el porque de esa falta de derechos, en la rabia contenida por esas personas que no se creen ni en el derecho de sentirla y sonríen ante la mayor desgracia, es la historia de Ana, una mujer fulupe que apareció ayer por nuestro dispensario.

Ana vive en Jufunco, una aldea que queda a 25 km de distancia de Varela. Ayer se levantó a las tres de la mañana y cogió a su bebe que no tenía ni un año en brazos para traerlo al médico en un puesto de salud que hay a 5 km de Varela. Su hijo llevaba tres días con fiebre y con tos, los constipados en bebes suelen complicarse mucho y ella lo sabe.

Tras caminar 8 horas, llegó al puesto de salud y no le atendieron porque los sanitarios están en huelga, el gobierno no les paga. Guinea está a punto de convocar elecciones y el gobierno que está en el poder tan solo paga a los militares para no enfrentarse a un golpe de estado. La poca asistencia médica que existe está bloqueada por falta de pago.

Ana muestra su preocupación, sin ninguna solución para su bebe tiene que volver a su aldea de nuevo caminando otras 8 horas.  Alguien le comenta que hay una blanca en Varela que a veces cura a las personas y que se acerque a ese lugar para probar su suerte.

Ana llega a nuestra casa a la una y media.Le damos medicación a su bebe y remedios naturales básicos para un catarro y para prevenir otras enfermedades. Le regalamos plantas medicinales como la aloe vera, la moringa, la citronela, para plantarla en su casa. Tienen que volver y ni siquiera han comido nada, les ofrecemos arroz con pescado y les llevamos hasta lo más cerca que podemos de su aldea con nuestro coche. En época de lluvias la carretera esta imposible pero no podemos dejar que Ana se vaya de nuevo caminando, amenaza tormenta, se empaparan en el camino y su hijo que venía a curarse terminará con una pulmonía.

 

Y tan solo me quedar por recordar el rostro de Ana y su bebe que ante tantas dificultades  su sonrisa no se borro en ningún momento. Siento vértigo cuando pienso ¿Qué sería de ella si no estamos? VOLVERÍA  A CASA SIN NADA, TRAS CAMINAR 16 HORAS Y EMPAPARSE CON LA TORMENTA.

¿Cuántos CASOS HAY COMO EL DE ANA CADA DÍA? NO LO QUIERO NI PENSAR… QUE AFORTUNADOS SOMOS EN NUESTROS PAÍSES  DESARROLLADOS Y QUE POCO NOS DAMOS CUENTA.