Enciende Africa

Sonia… es una niña que le encanta estudiar de mayor quiere ser enfermera.

A Sonia le encanta estudiar y de mayor quiere ser enfermera. Por el día va a la escuela y ayuda en el campo, en la casa y a cuidar a sus hermanos. Al anochecer es el único momento en el que puede leer un libro, estudiar o hacer sus deberes pero no tiene luz. Con la linterna de mano es muy difícil leer y escribir al tiempo que la sujetas y apenas suele tener pilas pues son muy costosas.En las aldeas de Guinea Bissau miles de niños y niñas tienen los mismos sueños que Sonia: poder tener un futuro y estudiar.

Jon es un padre que lucha con mucho esfuerzo todos los días para que sus tres hijos tengan una buena educación. Trabaja muy duro en el campo desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde. Cuando vuelve a casa ya de noche, da clases a sus hijos con una pequeña pizarra y una vela o una linterna. Con mucha dificultad sus hijos se esfuerzan en aprender para convertirse en los mejores de su clase.

Maimuna, Jambó, Sábado y Tete, son mujeres que desean aprender a leer y a escribir. Su sueño es que alguien les pueda enseñar, incluso luchando con el cansancio del día, pero no pueden porque no tienen luz. Trabajan durante todo el día y no tienen un momento hasta el anochecer para poder sentarse a estudiar.

Actualmente las familias utilizan linternas que funcionan con pilas convencionales, pero causan graves problemas de contaminación en las aldeas, las zonas de cultivo y en el agua. Sus metales pesados, salen al exterior de la carcasa de la pila con el aumento de las temperaturas y acaban con la vida que se encuentra a su paso, sea vegetal o animal. Los ácidos que contienen queman la capa de la tierra y hacen que no se pueda cultivar. Con el tiempo van contaminando no solamente el suelo, sino que también pueden llegar a los pozos. Se estima que una pila común contamina más de 3000 litros de agua;una alcalina, 175.000 litros, y una tipo botón, 600.000 litros. Los bebes las chupan y los niños juegan con ellas cuando las encuentran tiradas en la aldea, con el gran peligro que supone para su salud. Y los padres desconocen el poder contaminante de esas pilas que se encuentran en cada rincón de su hogar. Además muchas familias no pueden permitirse su compra por su elevado coste.

Nuestro objetivo: conseguir 500 lámparas solares

 

Miradas al Mundo quiere repartir 500 lámparas solares entre las familias y los mejores estudiantes de diez aldeas en las que estamos trabajando.

Las lámparas solares son una alternativa sostenible y permiten que las familias tenga luz durante unas ocho horas.

Queremos darles una oportunidad para que los niños y sus madres puedan estudiar y facilitarles las labores que realizan por la noche. Ayudar a la economía familiar evitando el coste de las velas y las pilas y conseguir un gran impacto ambiental evitando el consumo de pilas contaminantes y mejorando en consecuencia la salud de la población.

¡Únete a nuestro grupo por solo 1 euro al mes!

 

ENCIENDE ÁFRICA CON 1 EURO AL MES

 

 

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10 € = 1 Lampara solar