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Hoy ha sido un día muy especial, y lo ha hecho especial tan solo una llamada de teléfono.
A las once recibo una llamada de Guinea Bissau y cual es mi sorpresa que al otro lado tengo a Alebo. Alebo es un niño de 12 años que estudia desde el año pasado en la ciudad de Bafata a 8 Km de su aldea, el segundo ciclo.
Alebo puede estudiar porque a nivel particular entre varias personas le costeamos los gastos a el y a un hermano y a Alfa, un niño huérfano de Gambasse.
Alebo nunca llama, el teléfono es muy caro y es un lujo cuando no hay ni para comer, pero cual será mi sorpresa al escucharle diciéndome, «María ya ha empezado el período de matrícula y yo estoy preocupado».
Tan solo me llamaba para decirme que había que pagar la matrícula del cole y que el año pasado yo le envié el dinero a su hermano, el tenía una gran preocupación de que esto no fuese así y no pudiese proseguir sus estudios.
Me sentí muy feliz al ver la importancia que para esos niños era seguir sus estudios, como no, lo tranquilicé, pues con esa ayuda podran contar esos niños hasta que terminen el periodo escolar .Y nos despedimos con un: «ya estoy más tranquilo, muchísiiimas gracias».
La magnitud de la importancia de esos 200 euros al año que nos cuesta la escuela de ese niño no tiene cabida, tan solo ese niño preocupado por su futuro sabe lo importante que son esos 200 euros para el…


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