Compartir en redes sociales

Como en cualquier ciudad de este mundo tan machacado por la desigualdad, la peor parte se la llevan los niños y dentro de ellos los niños que viviendo en grandes ciudades tienen que mendigar para poder llevarse algo a la boca.
Es tan duro ver a esos niños que darían lo que fuera por un poco de pan, por cualquier cosa que les saciara ese dolor inmenso que produce el HAMBRE.
Viajabamos en el autobús, se acercan a la ventanilla, les regalamos un litro de zumo y su sonrisa es más grande que la de cualquier crio de nuestro entorno cuando le regalan la tan deseada «Nintendo», ese niño corre a compartir con sus amigos tan apreciado botín, un zumo que le quitara esa sed y les dará unos segundos de alegría.
Entras en un sitio a comer, se te acercan varios niños, llevas unos cacahuetes y se los regalas, ellos los devoran en 2 segundos antes de que puedas ni siquiera sacar algo más ya no tienes mas comida para ofrecerles y te dicen»por favor si vas a comer y te sobra algo me lo traes cuando salgas», es tan duro que no puedes ni pensar porque si piensas te llevarías a un regimiento de niños contigo a cenar y mañana que? Seguirían pasando tanta hambre…
Tan solo me queda preguntarme que clase de seres somos que permitimos que esto ocurra, sin duda somos tan egoistas que no sabemos mirar más adelante que nosotros mismos…
La tormenta de Maputo rompió en lluvia y en estos momentos estaran empapados y muertos de frio y sin más que esperar si alguien mañana les dará algo para seguir luchando día a día…

Compartir en redes sociales