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Hola hola a todos, soy Coco, un canario en la África verde y espesa por lo pronto; y os escribo desde una pequeña provincia al norte de Sierra Leona, Biriwa, donde estoy desde hace 7 meses. Trabajo como voluntario para los Agustinos Recoletos y me dedico sobre todo al tema de la educación. A todos los que leéis este blog os diré que no conozco personalmente a María, ni a Susana, ni a Paco, etc… Me los encontré por el camino como caídos del cielo. Yo me dedicaba a escribir mis cartas un tanto personales, un tanto profesionales, un mix, y a enviarlas a mis amigos que a su vez las reenviaban, y así aparecieron “las chicas de Miradas al Mundo” en mi vida y en esta Misión. A nivel personal me ha venido muy bien, porque me siento muy apoyado directamente, muy personalmente, aunque los proyectos no me pertenezcan, un poco sí porque me enamora lo que hago y es mi trabajo de cada día.
Gracias a vosotros, y a nosotros y a mucha gente, y a Kadala, 51 niños estaban en clase una mañana más con Marion, en vez de en el campo trabajando con sus padres. Yo ya estoy acostumbrado, pero es muy fuerte ver día a día que la mayoría de la gente que te rodea no sabe ni leer ni escribir, y os aseguro que a nivel personal les lleva a una vida más estrecha, en todos los aspectos, les lleva a un futuro más estrecho…y es una pena.
En mi trabajo del día a día me ayuda a pensar así, con tan poco podemos hacer tanto. Y para hacer tan poco tenemos que dar pequeños pasos que nos sacan de “nuestra rutina” (del “nosotros día a día”), son pequeños pero hay que darlos si queremos hacer algo. Los grandes proyectos que nos muestran películas, presentaciones de ONGs, WEBs como la de Miradas al Mundo, etc., nos mueven el corazón a lo grande, por dentro, de forma muy sensible, pero sino nos llevan a dar esos pequeños pasos no servirían de nada. Sin esos “pequeños pasos”, de algunos de mis amigos, pasos que consistieron en reenviar mis mails, Miradas al Mundo no habría aparecido por Biriwa y en Kadala esta mañana habría más niños trabajando en el campo.
Un fuerte abrazo a todos, Coco.

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