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Queridos amigos hoy he regresado a la escuela de Kadala, he pasado un buen rato con Marion, nuestra querida profesora, los alrededor de 50 alumnos, así como el chairman de la escuela, Alí Kanu, y la chairlady, Naoh Kargbo. Estoy feliz de la vida, os cuento. El pasado 30 de Diciembre me acerqué hasta Katadumpu, la aldea a los pies de la montaña donde se encuentra Kadala, con la intención de dejar 12 sacos de cemento, para que los jóvenes los subieran sobre sus cabezas hasta la escuela. Estos sacos son fruto de una contribución de 200.000 (50€) leones por parte de las comunidades y de otros 200.000 leones que Miradas al Mundo puso. Pues nada, hoy aparecí por allí de improvisto y cual fue mi sorpresa, la escuela que estaba a medias ha dado un gran paso, una de las 3 aulas que estaba a medias ya está terminada, y la que faltaba totalmente por terminar está ya a medias, el pasillo del porche está reluciente y queda por finalizar la oficina y el almacén, ¡un gran cambio! Y es que además hicieron el gran esfuerzo de contratar a un profesional de un pueblo cercano, Kamasikie, al que le pagaron 100.000 leones, esto que para nosotros es muy poco aquí es el resultado de muchos sacrificios, quien algo quiere algo le cuesta. Veo mucho interés en el desarrollo de esta escuela por parte de las comunidades. Cuando llegué los alumnos estaban en clase muy atentos, maravillosos, parece mentira como las cosas van rodando.
El gran esfuerzo que están haciendo las comunidades para sacar adelante la escuela le da un valor añadido a la misma.
Un fortísimo abrazo, Coco.

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