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Amarillo, verde y rojo sobre barro, cemento y madera.
Con mucho estilo, se diría en Cuba, quizás Brasil, pero no, en Kadala, en Biriwa, en Sierra Leona. En lo alto de una preciosa montaña en un amplio valle. Hablo de la pobre escuelita donde Marion viene dando clases desde Octubre del año pasado. Me ha encantado, fue una sorpresa, una fiesta de color en la creación del hombre en un lugar donde el color sobretodo lo pone la naturaleza, en la tierra, la vegetación, los animales, en la propia piel del hombre, donde el hombre no suele tener esos detalles. Y lo mejor es que por propia iniciativa, Mr. Ali Kanu, el chairman de la escuela, tuvo la idea de pintarla y eligió los colores. Solo faltan 5 sacos de cemento para dejar en condiciones la escuela, para terminar de revestir la oficina y el almacén, y ya están de camino, el color y la imaginación se los han ganado, es el precio, el precio ha sido el detalle, el interés.
La profesora es el verdadero toque de color, es un toque de luz que ha llegado, hasta hace muy poco nadie sabia leer ni escribir, reinaba el analfabetismo… Marion ha venido a despertar un poco esa montaña y el chairman y muchos otros han comenzado a despertar a otras cosas…Otra mujer, Naoh, la chairlady, apoya de continuo el trabajo de la profesora e intenta tirar hacia delante de esta pequeña escuela que va despertando esta gran montaña.
La educación, la luz, el color, trae salud, abre horizontes, abre rutas, higiene, pozos, agua limpia…
Os adjunto fotos donde se aprecia un poco, muy poco, los grandes pasos de esta escuelita.
Un fuerte abrazo, Coco

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