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Ya estamos en tierras Ugandesas, esta tierra nos ha recibido con lluvia y muchas sonrisas. Llegamos a las 3:30 de la madrugada y después de un largo viaje en avión nos esperaba un largo viaje en coche, a las 10 de la mañana llegamos a Gulu.
Los niños de la Consolation nos recibieron con su brillo especial. Moses sonreía y nos llamaba con sus grititos y movía sus brazos sin parar, Opio reía y era todo alegría, Amal nos perseguía para salir luego riéndose, los niños como podían se acercaban a darnos la bienvenida.
Fuimos con Elio a visitar a Helen que ahora vive con sus 6 hijos en una casa que se construyó cerca del hospital. Lloraba de alegría y no hacia más que mover su cuerpo y su brazos, a veces crees que se va a poner a andar, su alegría es tan grande que te embarga y esperamos volver a verla mañana.
Hoy hicimos la fiesta de los niños, fue genial, les pintamos la cara, compramos comida y bebida para todos y como no, no faltaron los globos ni la música africana. Jugamos con las pompas de jabón y unos balones, se acercaron lo niños del orfanato y al final a todas nos queda la misma reflexión: «CON QUE POCO SE PUEDE HACER A UN NIÑO FELIZ» tenían unas caritas que seguro que esta noche sonreirán con la fiesta tan chula donde se lo pasaron pipa.
Mañana y pasado nos vamos a visitar el proyecto de agricultura de Amuru. Conoceremos a las 52 familias que se podrán beneficiar de la oportunidad de poder labrar su tierra y criar a sus animales.
Ya os contaremos como va las cosas por allí.
Un saludo.
María, Susana, Inés y Charo.

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