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Me siento indignada y con mucha rabia. No puede ser de otra manera cuando no hago más que leer que la OMS tiene proyectos con Unicef, Pam (Programa Mundial de Alimentación), para erradicar la hambruna en Guinea Bissau haciendo hincapié en la región de Bafatá donde el índice de niños desnutridos es asombroso y superior a otras zonas. Proyectos de millones de euros que las Ongs pequeñas que estamos en las aldeas, en el terreno no vemos por ningún lado.
Las noticias son “Líderes Africanos se comprometen en acabar con el hambre de aquí al 2.025 con investimentos agrícolas” “Objetivo del Milenio “terminar con el HAMBRE, SOBERANIA ALIMENTICIA”, palabras, palabras y más palabras que no llevan a ningún sitio, no son más que mentiras.
Kemo, tiene 9 años, es hermano de Jibril, el primer niño con desnutrición crónica que me encontré en Guinea Bissau ya hace 10 años.
Kemo me ve y me abraza, no quiere despegarse de mis brazos, tal vez  es su manera de pedir ayuda, de que alguien le escuche, de que alguien le de un mimo… No pesa nada, parece un bebe, me alarmo ante lo poco que pesa y decido llevarlo al centro nutricional.
Lo llevamos al centro nutricional de Bafatá (segunda ciudad más importante de Guinea). Como me esperaba tiene desnutrición, está en amarillo a punto de entrar en el color rojo que es el más preocupante. La monja nos comenta que si se va allí a comer un mes se recupera.
 
Se nos presenta el mayor problema, la habitación que tenían para que se quedaran las mamas con los niños a dormir esta derruida, hay que construirla de nuevo y no hay presupuesto, por lo que Kemo tiene que volver a la aldea. Su padre no tiene familia en Bafatá y la distancia son 12 Km, con lo que no puede llevarlo todos los días a comer allí.
Se me hace un nudo en el estomago. Kemo vuelve a su casa sin una solución, al igual que un montón de niños y bebes que en casos muy extremos de desnutrición tienen que volver a sus aldeas, por no haber unas habitaciones para alojarse.
¿Donde está todo ese dinero para evitar la hambruna, si en el único centro nutricional de la segunda ciudad del país, no tienen ni un techo para alojar a los niños desnutridos?
Es una vergüenza y me siento indignada, ante esto no me quedaré con los brazos cruzados viendo como niños mueren cada día por no tener un dormitorio, desde Miradas al Mundo buscaremos el modo de poder hacer esa habitación o habitaciones que se necesitan. Si los grandes como PAM, ONU, UNICEF, OMS miran para otro lado, nosotros no queremos darles la espalda y no pararemos hasta poder solucionar este problema tan ínfimo que supone la vida de tantos y tantos a los que se les niega lo más básico, LA VIDA.

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