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Ya estamos de vuelta desde hace una semana, y la sensación es de alegría y pena al mismo tiempo.
Alegría, por todos  los retos conseguidos, los sueños ya realizados y esos que rondan nuevos en nuestra cabeza.
Pena, porque todo el tiempo me es poco cuando siento cuanto queda por hacer y cuanto necesitan, cuanto se puede hacer y cuanto camino queda por andar.


En Bafatá estuvimos en el centro de alimentación para niños desnutridos donde ya están muy avanzadas las obras de la construcción de la cocina, el comedor y la habitación.



El impulso al centro nutricional se nota poco a poco. Gracias a las bicicletas pueden acceder a nuevas aldeas y el fondo de dinero con el que contamos nos permite hacer planes de futuro.Nos reunimos con ellos para planificar el trabajo y las posibles intervenciones que Miradas va a realizar con la ayuda de Unidos Podemos y Fundación Zen Servicios con Amor.
Ampliar  el número de aldeas que se visitan y  así el control de los niños con carencia de alimentación, esto se llevará a cabo con la dotación de una moto y un trabajador nuevo en plantilla pagado por nuestra Ong.

En Bissau capital inauguramos la escuela de Alfonso Bitita, que fué rehabilitada por estar muy deteriorada. Su profesor es todo un ejemplo de coraje y de un trabajo vocacional y bien realizado. Conseguimos los fondos gracias a Rebeca.

Fué algo realmente emocionante. Organizaron una fiesta donde asistió todo el barrio y como no, los 300 niños que van regularmente a esta escuela y que son los verdaderos protagonistas.
Se acercaron las autoridades y la TV de Bissau y nos hicieron entrega de un traje de ceremonia tradicional. El profesor estaba realmente emocionado con su sueño conseguido, una escuela nueva. 
Nosotros no dábamos crédito a tanta alegría y agradecimiento.
                                                                         

Y como broche de oro del viaje en Varela nos esperaba la inauguración de la guardería que 
construimos este año con vuestra ayuda y la de la Xunta de Galicia. Todo el pueblo estaba muy orgulloso de su trabajo y contentos de que los más pequeños puedan ir al colegio y tener un pequeño almuerzo. Los niños estaban entusiasmados con su cole con una alegría que contagiaba.

En Varela también teníamos a las mujeres de la cooperativa que recolectaron Moringa (la hoja del árbol de la vida, altamente medicinal) para que nosotros podamos venderla en España y con ese dinero ellas puedan pagar a las profesoras del jardín de infancia.

En un precioso proyecto donde ellas pueden a través de su trabajo y su recursos apoyar la educación de sus hijos que será el futuro de toda la familia el día de mañana.

Como veis son muchos sueños conseguidos y otros por conseguir… La rehabilitación de la escuela de Kassolo, un proyecto de pesca en Varela, una maternidad… y tantas y tantas cosas que surgirán en el camino y que con vuestro apoyo sacaremos ADELANTE.


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