Un callejón sin salida.

Un callejón sin salida.

La pregunta es ¿Qué podemos hacer? Pero no le encuentro ninguna respuesta…

Las realidades te sorprenden cada día cuando las analizas, en tantos momentos niego mis pensamientos y solo quiero cerrar los ojos a la realidad que me encuentro de frente..No quiero preguntar nada, para no escuchar esas realidades tan duras a las que, sin escapatoria ,me tengo que enfrentar.

Este fin de semana estuvimos en Elalab, es una aldea muy lejana y con acceso muy difícil, tan solo  puedes llegar caminando o en canoa, ni siquiera  un 4X4 llega allí.

Estuvimos pasando consulta médica básica de los enfermedades  comunes. Nos hemos encontrado mujeres con una tensión muy elevada 170,180,200…Llegamos a pensar que el aparato de medir  estaba estropeado, pero no era así. Uno de los mayores problemas de las mujeres es su escasa alimentación, apenas tienen acceso a algo más que arroz, a veces con un poco de pescado. En esta aldea no hay árboles frutales, ni apenas animales, el agua salada a su vez inunda cada año más sus campos de plantar arroz, por lo que la pobreza se hace más extrema.

Pensamos que tal vez ellas tuvieran mucha carga emocional ,debido a sus preocupaciones. Le preguntamos a Antoneta que le preocupaba, después de medir su tensión y dar 210. Me acerque a coger sus manos y abrazarla y dejando sus lágrimas correr nos contaba que tenía diez hijos a los que alimentar y pagarle la escuela. Algunos estaban en Bissau, otros en Sao Domingos y los más pequeños con ella. No sabía cómo podía pagar la escuela con el poco dinero que tenía, por eso no consigue dormir por las noches.

Esa es una de las realidades más duras a las que miles de familias se enfrentan en Guinea. Familias campesinas que comen de la plantación de arroz y cultivando un poco de tomate consiguen un poco de dinero. Una economía de subsistencia donde apenas consiguen dinero para ir al médico, ¿como van a conseguir dinero para mandar a sus hijos a la escuela?.

Sensibilizamos para que los jóvenes puedan estudiar y así el país pueda avanzar, pero me hago varias preguntas:

Si los padres mandan a sus hijos a la escuela… ¿Quién cultiva el campo? ¿Quién puede conseguir la comida y el dinero para poder pagar esa escuela y alimentar a tantas bocas en la familia? ¿qué ocurre después de la escuela… cuando los jóvenes ya no quieren vivir en la aldea acostumbrados a estar en la ciudad, y en la ciudad no hay trabajo para ellos?

Esto es la pescadilla que se muerde la cola, la educación es muy necesaria en un país totalmente analfabeto pero mi pregunta es…¿ cómo pueden todas esas mujeres, todas esas familias, enfrentar la nueva situación de tener que pagar escuela y manutención para seis, ocho, diez hijos cuando apenas sacan del campo un poco para comer?.

 

En las ceremonias fulupes las mujeres beben alcohol que sale de la palmera o del anacardo. Cada vez entiendo más esa necesidad de ir a esas ceremonias y beber para olvidar todo el peso que tienen encima  de sus espaldas cada día… tensión alta, dolor de cuerpo…Ten seguro que si te encontraras en su piel tan solo un día , solo tendrías en tu boca la palabra Gracias, cualquier problema nuestro es minúsculo con la realidad a la que se enfrentan estas personas.

Estamos en un callejón sin salida donde tan solo nos queda poder ayudar becando a alguno de sus hijos pagando su  escuela, llevar medicinas para que su no tengan tantos gastos, enseñar a curarse con sus propias plantas medicinales, y acercarles la tan preciada manteca de karite para que por la noche puedan tener algo de descanso.

Mujer africana, mujer luchadora, mujer sin descanso… gran pilar donde los haya…