¿Podremos volver a la normalidad?

¿Podremos volver a la normalidad?

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El trabajo en Guinea Bissau  poco a poco vuelve a su normalidad a pesar de las de la lluvia y de las restricciones del Covid.

La biblioteca ha abierto  sus puertas, los niños de nuevo pasan las horas aprendiendo, jugando, almorzando y lo más importante sonriendo.Es una delicia ver sus rostros sonrientes por poder pasar esos ratos  de diversión y entretenimiento sin  obligaciones y preocupaciones.

La huerta está a tope, las lluvias son aprovechadas para plantar mas moringa, mas plantas medicinales, para cortar esquejes y entregárselos a las mujeres y a los niños.La sensibilización que realizan nuestros trabajadores impulsan la motivación a sembrar  todas esas plantas medicinales en su casa  para mejorar su salud.

Nuestros alumnos becados  vuelven a la escuela y a la universidad. Se sienten muy felices, con muchas ganas de continuar esa carrera de fondo hacía su futuro.Durante el mes de  agosto y septiembre terminaran el curso dejado por el Covid y en octubre se retoma el curso siguiente.

La escuela de Djufunco sigue aun con las dificultades de las lluvias avanzando.Pendiente de colocar las puertas y ventanas en cuanto deje de haber tanta agua en el camino.

En Guinea Bissau se ha registrado muy pocos enfermos de COVID (la única noticia positiva,si esto no hubiera sido así no tengo ni idea que dimensión tomaría el problema) , en total ha fecha de hoy  2.205 casos y curados 1.127 y fallecidos 34  desde el mes de marzo.

Como veis las cifras no son significativas, son como las de cualquier ciudad de España con un brote.Realmente no hay conocimiento con certeza de que esas personas hayan muerto por el Covid, pero aun así con esas cifras tan bajas, el gobierno cerró las escuelas,mezquitas,prohibió reuniones, el transporte no podía circular y la población tenía grandes problemas para vender el anacardo y desplazarse a otras regiones a  trabajar la tierra.Esto ha llevado a situaciones muy difíciles aumentando la pobreza y las dificultades.

A todo este cumulo de dificultades que ha traído la situación de la pandemia mundial ,se suma que este año esta lloviendo muchiiiisimo desde el mes de junio.Esto es algo bueno siempre que esa lluvia no venga acompañada de una plaga de un insecto del tamaño de un saltamontes que esta devorando los campos de arroz,como se dice «nunca sale el sol en casa del pobre».

Es tan difícil luchar contra la pobreza en un país con tan pocos recursos que entiendo que los fulupes hagan continuamente sus ceremonias, los musulmanes estén todo el día en la mezquita y los cristianos en la Iglesia, porque ante tanta desesperación ya no queda a donde agarrarte y solo queda rezar…

Al menos damos gracias porque el COVID no llega, y seguiremos,como el pueblo africano con dificultades pero sin rendirnos ,hacia adelante…siempre hacia adelante.

 


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