De Nieva a Guinea

De Nieva a Guinea

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Ir a cualquier país del África subsahariana, es un viaje que inevitablemente te choca, pero ir a un país del África subsahariana en viaje de cooperación, como hemos ido nosotras con la ONG Miradas al Mundo, sencillamente deja de ser un viaje para convertirse en una experiencia vital que sin remedio remueve las entrañas.

Esta ONG trabaja en las zonas rurales de Guinea Bissau, en aldeas sin luz eléctrica ni agua canalizada y muchísimo calor, pero con gente entrañable y capaz de resistir y sobrevivir a pesar de todo ello. Es la esencia de África en Guinea Bissau, una realidad que parece sólo de película o documentales, pero que existe, es real. Veo y siento la alegría y las ganas de vivir de quienes no tienen nada, la supervivencia en su máxima expresión, su capacidad de compartir lo poquísimo que hay, la ilusión por lo nuevo, su interés por aprender, la esperanza de salir adelante y además, también oigo las peticiones de ayuda…. La experiencia es cruda.

Es mi sexto viaje a Guinea Bissau y esta vez fue con nosotros Verónica, para ayudarnos a mejorar la salud de las comunidades donde trabajamos. La asistencia médica allí es muy muy deficitaria, solo hay centros médicos más o menos decentes en las ciudades, algunas, a muchos kilómetros de las aldeas. Tanto es así que muchas personas se mueren sin haber visto nunca un médico, algún hechicero como mucho, con lo que podéis haceros a la idea de la importancia de poder llevar una médico.

Íbamos todos juntos a recorrer las aldeas para poder dar la mayor cobertura posible. El despliegue logístico era muy grande porque, como no hay de nada, es necesario llevar de todo, incluídos, además de agua potable y toda la enfermería, traductores de fulupe, manjaco, fula, balanta o lo que toque. En las diferentes aldeas, cada localidad de una etnia diferente con su lengua y cultura particulares, llegaban todo tipo de casos: problemas respiratorios, cardiacos, sarna, problemas intestinales, renales, ginecológicos, vista, oídos, huesos, sida…, y hasta una mujer se acercó para pedirle que le quitara la cobra que le estaba recorriendo todo el cuerpo sin parar. Por supuesto que con un consultorio ambulante y una deficiente infraestructura, la intervención médica es muy limitada pero, nuestra médico, logró curar todo lo que estaba en su mano y además, sacarle a sus pacientes una sonrisa acompañada de esa mirada llena de esperanza , consiguiendo así, no digo cambiar el mundo, pero sí por lo menos sus vidas.

 

 

Una mañana, allí estábamos las dos, Verónica y yo, en Bulol, una recóndita aldea fulupe de Guinea Bissau, desayunando a las 07:00 de la mañana unas frutas y un bocatita de foie-gras de un amigo. ¡Qué mejor manera de coger fuerzas para iniciar la jornada de trabajo!, porque nos esperaba un largo y duro día. Esto funciona así, sin tregua. Tres semanas sin parar. Para no mentir, tres semanas menos dos días, porque un fin de semana nos lo tomamos de fiesta.

Uno vuelve de ese continente agotado, un poco tocado y con el corazón compungido, pero lo cierto es que, a pesar de todo, África te atrapa. Puede que sea la integridad humana de los guineanos, con poco contagio todavía del mundo occidental, lo que tanto me atrae; o su amabilidad y simpatía; o tal vez su saber convivir pacíficamente entre las casi 30 etnias de religiones y lenguas diferentes que pueblan el país; o quizás me preocupa la sensación de que el mundo se olvidó de ellos; o quién sabe, lo que me fascina sea la alegría en las miradas y las caras de los niños al sonreírles.

 

Mis viajes con Miradas al Mundo, son bastante duros pero, enriquecedores, gratificantes, educativos, divertidos, desesperantes porque África no siempre tiene el ritmo que pretendemos los europeos y muy creativos porque cada dos por tres hay que inventarse soluciones a problemas insospechados. Me adapto a ese continente y sus circunstancias de manera casi ejemplar, sin embargo, cada vez soy más consciente de lo dura que es la vida allí y de la lucha titánica que supone sobrevivir, simplemente sobrevivir, en estos países. Todo, todo es muy difícil e implica un esfuerzo enorme.

La labor de la ONG es importante porque trabajamos CON las comunidades y PARA las comunidades. Nos siguen necesitando porque las penurias son infinitas y ellos solos no consiguen las herramientas necesarias para librarlas, pero trabajamos con la esperanza de que llegue el día en que puedan caminar por sí mismos.

Los proyectos de nuestra ONG cuajan, se mantienen, ayudan, sirven y nos respetan por ello. Produce una emoción inexplicable asistir y comprobar su buena marcha: cooperativa de moringa con máxima producción; colegios y becas a los niños cada día más aplicados; profesores asistiendo a los cursos de formación emocionados; construcción de pozos y la llegada de la vida a cada aldea donde llega el agua; una biblioteca en marcha; la descascadora de arroz a pleno rendimiento; pequeños micro-créditos a jóvenes empresarias que sacan su negocio adelante, etc. Pero hay un proyecto que a mí me emociona especialmente: ALFABETIZACIÓN DE MUJERES. Verlas con sus hijos pequeños a la espalda, un cuaderno en una mano y una linterna en la otra a las 8 de la noche camino a la escuela para aprender a leer, escribir y contar, después de haber trabajado todo el día, es una lección de vida y de coraje.

Espero que el coronavirus me permita volver y comprobar que todo sigue su curso: los niños creciendo, los proyectos en marcha, que no tengamos muchas bajas y que las cosechas hayan dado sus frutos.

Toda la labor que allí se realiza, es posible gracias a la terquedad con la que lucha la fundadora de la ONG, el personal contratado allí junto con el trabajo de los voluntarios en destino y la labor que realizamos en España todos los socios, voluntarios y allegados a esta causa (muchos de vosotros habéis contribuido con donaciones, cuotas, envío de material, las huchas en vuestros comercios, compra de productos y también con creaciones gráficas). Por eso, quiero dejar aquí plasmado MI AGRADECIMIENTO A TOD@S VOSOTR@S Y AL TRABAJO EN EQUIPO. Y de paso, animaros a haceros socios de esta buena causa www.ongmiradasalmundo.com

 

¡¡Muchas Gracias!!

Soledad Suarez

 


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